Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte

Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte
Cuando hablan de Creta

El Libro de mi Selva

El Libro de mi Selva
Mi selva

No importa cuándo si hoy es todavía

No importa cuándo si hoy es todavía
No importa cuándo

La canción más hermosa del mundo. Sabina


LA ÚLTIMA
En un puesto del mercado
escucho por quinta vez
¿Quién es la última?
De 36 años. Su marido
la arrojó por la ventana.
..........................
Ritxi Poo. Un vuelo de sombrillas. 
Ediciones del 4 de Agosto 2018



Algunos días el circo es más circo, 
el payaso deambula con sonrisa dantesca, 
la barba abandona a la mujer barbuda, 
el enano, de pronto, da un estirón.
-Qué apaguen la luz! - se escucha al fondo.

Después llego a casa ,le pido a Sabina 
Manuela Ipiña


Letra sin desperdicio, si no la conoces. 
Para no gustarme demasiado, creo que Sabina aparece en todos los libros. La que me gusta, me gusta mucho. Y así con todo.

Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de seda, 
medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda, 
una hispano olivetti con caries, un tren con retraso, 
un carné del Atleti, una cara de culo de vaso, 

un colegio de pago, un compás, una mesa camilla, 
una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla, 
una bici diabética, un cúmulo, un cirro, una strato, 
un camello del rey Baltasar, una gata sin gato, 

mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primero, 
mi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis tres Mosqueteros, 
mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas, 
el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa.



Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera, 
una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera, 
no sabía que la primavera duraba un segundo, 
yo quería escribir la canción más hermosa del mundo. 

Les presento a mi abuelo bastardo, a mi esposa soltera, 
al padrino que me apadrinó en la legión extranjera, 
a mi hermano gemelo, patrón de la merca ambulante, 
a Simbad el marino que tuvo un sobrino cantante, 

al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha, 
a mi chupa de cota de mallas contra la desdicha, 
mariposas que cazan en sueños los niños con granos 
cuando sueñan que abrazan a Venus de Milo sin manos. 

Me libré de los tontos por ciento, del cuento del bisnes, 
dando clases en una academia de cantos de cisne, 
con Simón de Cirene hice un tour por el monte Calvario, 
¿qué harías tú si Adelita se fuera con un comisario? 

Frente al cabo de poca esperanza arrié mi bandera, 
si me pierdo de vista esperadme en la lista de espera, 
heredé una botella de ron de un clochard moribundo, 
olvidé la lección a la vuelta de un coma profundo.


Nunca pude cantar de un tirón 

la canción de las babas del mar, del relámpago en vena, 
de las lágrimas para llorar cuando valga la pena, 
de la página encinta en el vientre de un bloc trotamundos, 
de la gota de tinta en el himno de los iracundos. 

Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo. 



Yo también quería. 

Y al final fue poesía.

Hasta pronto




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