Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte

Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte
Cuando hablan de Creta

El Libro de mi Selva

El Libro de mi Selva
Mi selva

No importa cuándo si hoy es todavía

No importa cuándo si hoy es todavía
No importa cuándo

Y que caiga alguna pieza -Despertares-


Se despertó horas después de haberse levantado, tomando un café para llevar por las calles de la ciudad. Se paró frente a un cartel que había en la pared de las escaleras del metro:"Se busca figurante para poemas de amor". Pensó en apuntarse pero no le seleccionaron. Según le dijeron, ya trabajaba, desde hacía tiempo, para otro poeta.
                                               Despertares (40)



Aquella mañana se despertó empapado en sudor. Cuando abrió los ojos pudo ver una larga cola acabada en flecha que sobresalía por el borde de la cama.Se incorporó intrigado por la visita. Cuando le interrogó sobre su presencia el extraño animal se presentó como el demonio.Toda la vida había querido encontrárselo. La curiosidad le roía el pijama.
Quién le iba a decir que acabaría ofreciéndole galletas y chocolate. El demonio estaba triste,los humanos le estaban dejando sin trabajo .
                                                Despertares (26)




Hacía un sol espléndido.Conducía un coche deportivo, rojo descapotable. Llevaba la música a todo volumen y la cara que pondría cualquiera que, por unos instantes, escucha a Dios cantándole al oído. A la derecha el mar y a la izquierda todo tipo de casas de lujo.
Despertó a las 13 horas nueve minutos, cuando se dio cuenta de que era la quinta vez que pasaba por la misma casa y de que él, en realidad, estaba, atrapado  en un gran scalextric.
                                                                                                                   Despertares (30)

Esa mañana la radio le dijo que eligiera el momento en que quería despertarse. Se levantó dos años antes, un treinta de marzo y se puso las gafas de sol. Cogió otra línea de metro, comió en un sitio diferente, fue a otro supermercado, cambió de periódico y de peinado. Al volver a casa su coche se estampó con otro que hacía mal una rotonda.Se bajó y era ella. Esta vez saldría bien. Él ya a sabía que ella odiaba las berenjenas.
                                                  Despertares (4)



Aquella mañana despertó tan pálida que se asustó al mirarse en el espejo. Todavía en pijama se echó colorete y algunos polvitos resbalaron sobre los cereales. Se pintó los labios del rojo más intenso que pudo encontrar y eligió aquel vestido que marcaba tan bien lo que ella quería. Puso música y bailó mientras la sangre bullía de los pies al cuello, llegando a la cabeza, formando remolinos más allá de su deseo.
El perro dejó de ladrar cuando la muerte, enternecida, decidió pasar de largo.
                                                  Despertares (6)

Manuela Ipiña


Espero que os gusten y que caiga alguna pieza.
Me despido como (casi) siempre con una canción, 
una de las imprescindibles. 
Amar, sin duda, pasa por sentir eso de lo que hablan.

En esto si hay imprescindibles ;)








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Me doy cuenta



—¿Se da cuenta de que muchos de sus poemas están teñidos por el surrealismo y el sentido del humor?
- Sí.Me doy cuenta.




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Hasta darles la vuelta -Felipe Zapico-



Un nombre, mujer, 
nombre, hombre, 
todo y su nombre, 
nombre que designa
no es el nombre,
nombre no es
nada es nombre,
nombre, nombre
tan dicho que parece
lo que no es nombre.


            Manuela Ipiña

A veces, me acuerdo de Felipe Zapico y escribo algo así.
El juega con palabras hasta darles la vuelta.
A veces se censuran fotos de niños, más bien de niñas, por no llevar parte de arriba.
Qué enferma debe estar la gente. Eso sí, los textos ni los leen pero jamás se te ocurra enseñar algo tan natural como la vida.

Con poco cariño a quien hace de nuestros datos un negocio para tontos.Y ahora os dejo a solas con Felipe Zapico, un ser extraordinario, auténtico y entrañable donde los haya. 



Basta de lamentos
pilla un ladrillo del suelo
basta de lamentos
escupe a quien te oprime
basta de lamentos
rompe lo que puedas
basta de lamentos
desenchúfate
basta de lamentos
llena una botella de gasofa
basta de lamentos
tira una piedra
y nunca, nunca
escondas la mano
tiéndela
a todos los hermanos
pero por favor
basta de lamentos.
El ladrón de peras, 2013
Ese que mira para otro lado
o
que aunque esté en el epicentro de la catástrofe
afirma no ver nada
ese
que se encoje de hombros
y silba
ese que
no siente
más que sus intestinos
ese
que dice ser apolítico
no meterse en líos
no buscar problemas
ese
el indiferente
ni
siquiera temblará
la
madrugada
en
que
llamen a su puerta
y
por supuesto
no
será
el lechero
quién vaya a por él.


Recomiendo a quien pueda, conocerle y verle proclamar sus versos.Es de lo mejor que he visto en la vida.

Aquí la primera vez que le vi, en Voces del Extremo.


Aquí un poco más de Felipe Zapico


Yo también veo mamíferos








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La canción más hermosa del mundo. Sabina


LA ÚLTIMA
En un puesto del mercado
escucho por quinta vez
¿Quién es la última?
De 36 años. Su marido
la arrojó por la ventana.
..........................
Ritxi Poo. Un vuelo de sombrillas. 
Ediciones del 4 de Agosto 2018



Algunos días el circo es más circo, 
el payaso deambula con sonrisa dantesca, 
la barba abandona a la mujer barbuda, 
el enano, de pronto, da un estirón.
-Qué apaguen la luz! - se escucha al fondo.

Después llego a casa ,le pido a Sabina 
Manuela Ipiña


Letra sin desperdicio, si no la conoces. 
Para no gustarme demasiado, creo que Sabina aparece en todos los libros. La que me gusta, me gusta mucho. Y así con todo.

Yo tenía un botón sin ojal, un gusano de seda, 
medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda, 
una hispano olivetti con caries, un tren con retraso, 
un carné del Atleti, una cara de culo de vaso, 

un colegio de pago, un compás, una mesa camilla, 
una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla, 
una bici diabética, un cúmulo, un cirro, una strato, 
un camello del rey Baltasar, una gata sin gato, 

mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primero, 
mi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis tres Mosqueteros, 
mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas, 
el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa.



Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera, 
una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera, 
no sabía que la primavera duraba un segundo, 
yo quería escribir la canción más hermosa del mundo. 

Les presento a mi abuelo bastardo, a mi esposa soltera, 
al padrino que me apadrinó en la legión extranjera, 
a mi hermano gemelo, patrón de la merca ambulante, 
a Simbad el marino que tuvo un sobrino cantante, 

al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha, 
a mi chupa de cota de mallas contra la desdicha, 
mariposas que cazan en sueños los niños con granos 
cuando sueñan que abrazan a Venus de Milo sin manos. 

Me libré de los tontos por ciento, del cuento del bisnes, 
dando clases en una academia de cantos de cisne, 
con Simón de Cirene hice un tour por el monte Calvario, 
¿qué harías tú si Adelita se fuera con un comisario? 

Frente al cabo de poca esperanza arrié mi bandera, 
si me pierdo de vista esperadme en la lista de espera, 
heredé una botella de ron de un clochard moribundo, 
olvidé la lección a la vuelta de un coma profundo.


Nunca pude cantar de un tirón 

la canción de las babas del mar, del relámpago en vena, 
de las lágrimas para llorar cuando valga la pena, 
de la página encinta en el vientre de un bloc trotamundos, 
de la gota de tinta en el himno de los iracundos. 

Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo. 



Yo también quería. 

Y al final fue poesía.

Hasta pronto




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Ho'oponopono IV ( Te amo)



Era tan apremiante la pasión restaurada, que en mas de una ocasión se miraron a los ojos cuando se disponían a comer y ,sin decirse nada, taparon los platos y se fueron a morirse de hambre y de amor en el dormitorio
"Cien Años de Soledad". Gabriel García Márquez



La fuga terminaba
con un par de sostenidos
cuatro orejas y dos muertos
que por fin escuchaban
el silencio entre sus manos.
...


Dejaron las huellas 
de todas las manos
que nunca bastaron.
Dejaron las bocas
que nunca pudieron
morder con los dientes
sus ganas de vida.
Dejaron las ganas
que hoy todavía,
se alimentan de fuego.
Pirómanos. 
Manuela Ipiña

Nadie pregunta qué fue de nosotros. 

El tiempo se ríe, apretando el nudo. 
Ahora sabemos que siempre fuimos.










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Ho'oponopono III ( Lo siento)



Se venden mentiras a gusto del consumidor.
Tan solo diseñe y elija la suya, 
repítasela cuantas veces necesite.
Ocupe el sentir con la más conveniente.
Ya sabe usted que bien repetida, 
acaba pareciendo verdad absoluta. 
Recomiendo no saltarse la toma de la noche.

Si llegado el momento, 
cayera encima el teatro de su vida, 
insista con la misma. 
Sintiéndolo mucho, 
aquí no atendemos reclamaciones.
Antes de comprarla, 
usted ya sabía que era mentira.
Lamento decirle 
que no llegará a sentirla por dentro. 
Sin duda el alma 
es un espacio 
que aun no dominan.

Manuela Ipiña

manuela ipiña







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Ho'oponopono II (Perdón)

Perdona si no siento
la culpa de la que hablan.
Si nunca hago nada
en nombre de la cruz 
en la que ellos te estampan. 

Si tengo un orgasmo
o todos los que pueda. 

Si disfruto de la vida 
y no espero a que llegue 
de tus días el tercero. 

Si disfruto y no acepto 
que la culpa tenga 
que correr de mi cuenta. 

Si me tengo por digna,  
para que entre en casa
la persona que quiero.

Si me quito de la frente 
el sello del pecado.

Si prefiero el infierno
a un mártir en sotana. 

Si en verdad escuchas
porque yo no lo siento. 
 
Perdóname tú;
Yo lo hice hace ya tiempo.  

Sin perdón . 







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Ho'oponopono I (Gracias)



Gracias a ti, que me viste feliz. Gracias a ti, que reías conmigo. A aquel que existió y al otro que no. Por ese momento que tú y yo sabemos, por la guerra que da una sábana blanca, por ese recuerdo que me hace cosquillas; porque al tiempo lo que queda, es el amor por encima de la herida. Porque elijo llevarme lo bueno conmigo, porque no hay motivo y la vida regala, porque no hay medida pasado el tiempo; porque amar solo es alegría compartida.


manuela ipiña

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Roberto Juarroz

A veces me parece
que estamos en el centro
de la fiesta
sin embargo
en el centro de la fiesta
no hay nadie
En el centro de la fiesta
está el vacío
Pero en el centro del vacío
hay otra fiesta.


             ....................................

El amor empieza cuando se rompen  
los dedos 
y se dan vuelta las solapas del traje, 
cuando ya no hace falta pero tampoco 
sobra 
la vejez de mirarse, 
cuando la torre de los recuerdos, baja o 
alta, 
se agacha hasta la sangre. 
El amor empieza cuando Dios termina 
Y cuando el hombre cae, 
mientras las cosas, demasiado eternas, 
comienzan a gastarse, 
y los signos, las bocas y los signos, 
se muerden mutuamente en cualquier 
parte. 
El amor empieza 
cuando la luz se agrieta como un 
muerto disfrazado 
sobre la soledad irremediable. 
               Porque el amor es simplemente eso: 
la forma del comienzo 
tercamente escondida 
detrás de los finales.  

Una red de mirada 
mantiene unido al mundo, 
no lo deja caerse. 
Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,  
mis ojos van a apoyarse en una espalda  
que puede ser de dios.  
Sin embargo, 
ellos buscan otra red, otro hilo,  
que anda cerrando ojos con un traje prestado  
y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.  
Mis ojos buscan eso 
que nos hace sacarnos los zapatos  
para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo  
o inventar un pájaro  
para averiguar si existe el aire  
o crear un mundo  
para saber si hay dios  
o ponernos el sombrero  
para comprobar que existimos. 




   buena poesía.

Yo también sucumbí a Rosalía





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