Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte

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Cuando hablan de Creta

El Libro de mi Selva

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Mi selva

No importa cuándo si hoy es todavía

No importa cuándo si hoy es todavía
No importa cuándo

Claro que puedes



Claro que puedes, puedes hacer mucho. Puedes dejar de juzgar a la mujer por su aspecto físico, la ropa que lleva y su vida sexual y sentimental. Puedes dejar de ser cómplice necesario del chiste machista que quita importancia a la situación que vivimos.

Puedes tratar con el mismo respeto a hombres y mujeres, puedes dejar de llamarle chavala a la que curra contigo, dirigirte a alguien con un mote o silbido, puedes dejar tu actitud condescendiente, puedes darles la misma autoridad e idéntico salario. Dejarles hablar y darles espacio, dejar atrás comentarios que no harías a un compañero.

Puedes decir que eres feminista (ya es hora de conocer el término), puedes dejar claro que estás por la igualdad, que una mujer debe debe de ser libre, por ella como persona y no porque pudiera ser tu hija, tu madre o amiga.

Puedes dejar de llamarle “tu mujer” si es tu esposa, porque tú no eres “su hombre”, eres su marido, porque ella es más que eso y ese término no la define. No se si ves la gran diferencia que implica esta forma de referirse a ella, que, además, tiene nombre.

Puedes irte del sitio o lugar donde nos cosifiquen, ya sea revistas o conversaciones. Puedes salir con nosotras a la calle, hacer ruido hasta que esto cambie, acompañarnos a casa, el portal o al baño. Sí, al baño, vamos juntas por varios motivos. Hoy por desgracia, a veces no es un sitio seguro.

Puedes mirar qué competencias pides a una mujer y cuáles a un hombre, si quieres más pistas.

Puedes educar a tus hijos en igualdad, permitirle a ella las mismas palabras que en él no te rechinan, darle libertad para que elija sus hobbies, mostrarle el mundo y no solo los juguetes, aficiones y ambiciones que esta sociedad adjudica a uno u otro sexo.

Puedes hablarles del amor en libertad, de pareja como algo que puede estar o no estar, prevenir y explicar qué son los celos y el maltrato psicológico.

Hoy en día hay mucha lectura igualitaria, puedes cuidar qué libros regalas.

Puedes decir otros adjetivos, no hacer ver que guapa parece el halago por excelencia para una niña. Puede que ella prefiera kárate a ser bailarina, nunca sabrá si no lo prueba.

Puedes dejar de hacer comparaciones, decir que otra mujer suele ser el peor enemigo de una mujer, que no hay quien las entienda; son personas, no locas ni extrañas criaturas.

Puedes votar a partidos que demuestran que quieren cambiar esto. Puedes denunciar situaciones machistas, anuncios, publicaciones y comportamientos.

Puedes emplear lenguaje inclusivo para ir cambiando el esquema mental, consciente e inconsciente, porque esto es una carta a dirección, no al director, que puede ser mujer.
Si eres mujer, puedes dejar de hacer de la pareja la cúspide a alcanzar, puedes dejar de competir con otras, puedes dejar de centrarte en él, ser independiente e irte de gente que no te trate con el respeto que mereces. Eso y también todo lo demás.

Puedes hacer tantas cosas! Todas y más, salvo mirar a otro lado y seguir perpetuando este sistema que tú también construyes a diario.

Manuela Ipiña



Manuela Ipiña





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