Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte

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Cuando hablan de Creta

El Libro de mi Selva

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Mi selva

No importa cuándo si hoy es todavía

No importa cuándo si hoy es todavía
No importa cuándo

La barbarie disfraza de víctima al verdugo


Me gusta la gente que va de frente, la que olvida la estrategia porque nunca la ha tenido. Igual por eso no aguanto a la gente manipuladora. Entre todas las clases, llevo peor aquella que se sirve de dar pena o lástima. En mi ya medio-larga vida de feminista, una de las cosas que más me ha entristecido ha sido ver cómo algunas mujeres juegan al juego de víctima-verdugo, máximo cuando en ello se utiliza a niños.

"Si suplicas amor, recibirás compasión", dice una frase de no recuerdo quién. Claro que a veces, el dicho viene hasta grande porque no es amor lo que se suplica, es apariencia, seguridad, orgullo o incluso posición económica. De todo esto, el título del poema.

Que nunca elijas ese camino, el castigo suele ser insoportable.

Que sepas distinguir a la víctima-verdugo y el maltrato psicológico, que no caigas en su chantaje. Que enseñes la retirada y nunca la jaula. De ti depende que aprendan a volar o a quedarse en un sitio siendo infelices.


Hoy con cariño a todos los padres que sufren chantaje.


Comerciaba con la pena,
jugaba por las noches
atrapando las estrellas,
las guardaba en sacos negros
y tapaba bien el forro
para no perderlas nunca.
Dominaba tanto la técnica
hecha culpa,
que le dieron el premio
a la mejor postora.
La enterraron en pena,
de la que solo salió
cuando dejó que por fin,
salieran las estrellas.
El cielo por entonces
ya se había marchitado.


COMPASIÓN Y CASTIGO 
No importa cuándo si hoy es todavía. Ed. Cuadernos del Laberinto.


Manuela Ipiña










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