Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte

Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte
Cuando hablan de Creta

El Libro de mi Selva

El Libro de mi Selva
Mi selva

No importa cuándo si hoy es todavía

No importa cuándo si hoy es todavía
No importa cuándo

Instinto




A veces guardo flores en la punta de las manos. Hoy siento que el sol me espera en la puerta de tu boca y siempre tengo un disparate en la punta de la lengua, una pistola, sillas para el tango, tacones para el polvo, vendas de colores, orejas a pilas y sobre todo, colmillos feroces. 

Comprenderás, entonces, 
por qué me giro, siempre, 
un segundo antes 
de que aparezcas.



Este es un poema de Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte, inspirado en Drácula y en Bram Stocker. Fue la primera película que compré. Empezando por Annie Lenox, la historia y Wynona Ryder,me parece una gran obra maestra. También soy de las que creen en la reencarnación.Hace muchos años alguien me habló de uno de mis colmillos. Le hacía tanta gracia, que tuve que clavárselo, pero eso es otro poema.
El amor tiene algo de incomprensible. 

Querer entenderlo es encerrarlo, es abrir o cerrar con llave una puerta que no tiene cerrojo. Creo que nos hace bastante animales, tiene mucho de instintivo, de ahí el poema.

Hay personas que nunca se apuntan a celebrar nada, encuentran mil excusas y se justifican para no hacerlo. Otras, en cambio, celebran cualquier cosa, a veces las pequeñas y también las grandes.Sobra decir entre cuáles me encuentro.


Viene cuando viene y se va cuando se va. Igual que la vida. Que sea un drama o una bendición depende de que intentes sacar esa llave que nada abre y nada cierra; o vivas y vayas al unísono con él y con la Vida.

Manuela Ipiña



Manuela Ipiña amor

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